PLATAFORMA 2   / Artecámara Tutor / 2013

PLATAFORMA 2 / Artecámara Tutor / 2013

PANORAMA 2

Artecámara Tutor / 2013

Una ventana hacia el sur de la ciudad

Los grupos humanos son tan variados como flexibles, al ser diferentes las tensiones y contingencias —algunas amables y otras no tanto— que los modelan y reconfiguran. Tal diversidad permite la revisión del concepto de “comunidad”. Estos grupos que usualmente coinciden geográficamente, son el producto de varios subgrupos que conviven en áreas comunes, a pesar de sus diferencias y gracias a una serie de acuerdos, cuando estos son posibles.

Algunos sectores privilegiados de la ciudad proveen a sus habitantes las condiciones y los espacios adecuados para su sana convivencia y desarrollo, que claramente están en relación con su capacidad adquisitiva. Estos contrastan en el panorama urbano con sectores en donde las condiciones no son ideales: allí, establecerse es la única opción, a pesar de las dificultades que representan para sus habitantes grandes riesgos vitales.

El sur de Bogotá, generalmente estigmatizado, es uno de estos sectores poco afortunados donde se ejercen toda suerte de tensiones, por cuenta de la gran desigualdad social. Sin desconocer la gran capacidad de producción y comercialización de productos y servicios en el sur de Bogotá, la mayoría de las personas se inclinan por el comercio informal, las empresas familiares u otras dinámicas de trabajo telepresenciales que les permite obtener el sustento diario y permanecer al cuidado de su familia.

Estas dinámicas, tan aleatorias como inciertas, reducen el tiempo libre de los individuos de estas comunidades. Dicha condición les impide pensar en actividades alternas a las laborales, que no les signifiquen ingresos económicos. Sin embargo, es preciso resaltar la gran cantidad de personas dedicadas a las prácticas artísticas a pesar de la incertidumbre en el destino de sus procesos.

Podría pensarse que inicialmente es una forma de persistir en el intento de ser creador, a pesar de no poder acceder a los circuitos adecuados para exponer, visibilizar y valorar su producción; pero es a la vez, una manera de establecer un lugar para su voz habitualmente segregada. Estas condiciones reducen la creación artística a una práctica meramente terapéutica y endogámica, que genera tanto acumulaciones de objetos como frustraciones. Sin embargo, este grupo de emprendedores artistas, ha logrado el nivel de cualquier evento plástico de calidad. Ser un artista autodidacta o emergente implica una potencia particular que se debe canalizar y estimular, para que no se desdibuje la intención inicial en el proceso de objetualización. A pesar de esta condición, no deja de ser sorprendente la franqueza de los proyectos y la elocuencia de los discursos que están enunciados a partir de los protagonistas de muchas de las situaciones que afectan a las comunidades en estado de vulnerabilidad, como es el caso de los habitantes de estas localidades.

Por ésta razón, el programa ARTECÁMARA TUTOR hace énfasis en las narrativas locales, su puesta en crisis, al igual que en el interés activista y la poética propia del arte. Esto con el fin de re-emplazar y re-dirigir sus formas de operar, logrando un lenguaje más claro y efectivo, que permite la puesta en circulación e inserción de sus procesos en el campo artístico.

Al realizar la cartografía de los espacios museales y museables en la ciudad, se advierte que están concentrados en el centro histórico y en el norte de la ciudad. A pesar del notable incremento de estos espacios para las artes, las localidades del sur y occidente de Bogotá continúan desprovistas de estos necesarios lugares de diálogo. PLATAFORMA busca consolidarse como ese espacio móvil e híbrido, donde se visibilizan las condiciones de producción artística de las comunidades ubicadas en éstas localidades, las cuales coinciden precisamente con los lugares que viven más de cerca los conflictos y tensiones, a causa de la inequidad social.

Franklin Aguirre

Tutor y curador

 

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